¡No es lo que parece!

Nuestro vocabulario está lleno de expresiones que harían llevarse las manos a la cabeza a cualquier foráneo. Pero descuida forastero, en este blog hemos recopilado algunas de las más comunes para ahorrarte el sofoco.

Si un hellinero te invita a soplar no quiere que le ayudes a inflar globos, sino que quiere tomarse unas cervezas contigo. Y hablando de inflar, si tiene hincha de algo simplemente es que tiene muchas ganas de hacer algo. Si te ha invitado a comer y va a preparar un arroz, no te asustes cuando te pida que laves y eches los judíos: se refiere a los caracoles blancos. Tampoco tengas miedo si te manda a picar unas carlotas, pues se refiere a las zanahorias. Cuando te pida una lata no rebusques en la leja de las conservas, llévale una bandeja para el horno.

A lo mejor no tiene muchas ganas de cocinar y prefiere que os vayáis a un mocho. No se refiere a pasar la fregona, sino que está hablando de ir a un bar. Y a no ser que estéis en uno de estos con las luces de colores, cuando pida unos chochicos os traerán a la mesa un plato de altramuces. Si eres un poco torpe comiendo es posible que lleves algún lamparón, que no deja de ser una mancha en la ropa.

Son muchas las expresiones que pueden hacer que nos miren un poco raro, como píldora, catalina o títere. Si te acuerdas de alguna más puedes dejarla en los comentarios de este post, en nuestra página de Facebook o escribiéndonos a [email protected]

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